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El Carnaval, una fiesta que crece en Mar del Plata

Tras muchos años de trabajo, las murgas y comparsas marplatenses lograron reinstalar el fenómeno festivo en la ciudad balnearia. Con música, baile, colores y brillos, le devolvieron la alegría a la gente.



En la Edad Media se hablaba de “carrus navalis” en alusión al carro naval de la diosa o “carne, vale” (adiós a la carne), una prescripción obligatoria para que el pueblo europeo no comiera carne durante todos los viernes de la Cuaresma. Lo que hace miles de años tenía un connotación elitisla y religiosa, fue mutando con las batallas barriales en Europa y tomando fuerza con la necesidad de expresión de reducidos grupos sociales que se sentían ignorados en sus reclamos y que querían forjar una identidad propia.

Actualmente, el carnaval se convirtió en una fiesta popular de carácter lúdico y su nombre se aplica también a otros tipos de festividades que no están situadas en prácticas religiosas, pero que comparten elementos similares, como los desfiles de las murgas y comparsas. Esta celebración que se realiza en distintos países del mundo de tradición cristiana, fue adquiriendo características propias en cada sociedad.

La murga Los Plagas de Camet fueron anfitriones en uno de los corsos barriales de Mar del Plata.
En la Ciudad de Mar del Plata, la fiesta es conmemorada en los corsos barriales que son organizados por las agrupaciones murgueras de la ciudad y por el Corso de Mar del Plata, que reúne a las comparsas. Lejos de la fastuosidad de Venecia o los excesos romanos, los antecedentes de los carnavales en Mar del Plata reposan en la década del 20. Con la festividad y el encuentro de las comunidades como columna vertebral, el carácter popular de esta fiesta fue creciendo y extendiéndose por todo el país.

Los juegos con agua, las serpentinas, el papel picado y los pomos atraían a grandes y chicos. No obstante, la fiesta popular sufrió muchos altibajos a lo largo de la historia: Recién el 20 de febrero de 1924 se designó mediante decreto a una comisión de festejos que pasó a manos de los vecinos. Fue allí cuando aparecieron los palcos, banderas y se liberaban las calles para los esperados desfiles de carrozas, las murgas y comparsas.

Fue en 2000 cuando el intendente Elio Aprile decretó la realización del Corso Mar del Plata 2000 por pedido del público. Las murgas se fueron reorganizando y recobraron fuerza.

Originalmente, el recorrido era desde la calle San Martín hasta la avenida Independencia. Años después, se agregaron la calle 9 de Julio y la avenida Peralta Ramos como los puntos más festivos. En los años 30, los desfiles se hicieron desde la Plaza Rocha hasta la Rambla Bristol, con bailes de comparsas y murgas, bombos y platillos. Años después, la festividad perdió prestigio y fue considerada “mediocre y austera” llegando a desaparecer por completo con la dictadura.

Niñas con trajes de plumas y lentejuelas también son parte de la comparsa Mar y Sierra del barrio Jorge Newbery de Mar del Plata.
Las actividades se reiniciaron recién con la llegada de la democracia cuando los vecinos comenzaron a reorganizarse y a devolverle vida y brillo al carnaval. Fue en 2000 cuando el intendente Elio Aprile decretó la realización del Corso Mar del Plata 2000 por pedido del público. Las murgas se fueron reorganizando y recobraron fuerza.

Federico Arguelles -director de la murga “Venganza de los pobres” y miembro de una “Carma”, una de las asociaciones que organiza el carnaval en La Feliz- pasó por Espacio Clarín y contó que fue recién en 2011 cuando el feriado de carnaval volvió a ser feriado y dijo: “Eso puso al carnaval de vuelta arriba de la mesa, lo visibilizó ante el país entero. Cuando mi mamá era chica, el carnaval era más importante que Semana Santa como cuestión turística. Creo que de a poco estamos recuperando eso. El Carnaval en Mar del Plata tomó otro impulso y otra fuerza. Mucha gente descubrió agrupaciones que ya tenían 14 años de trabajo y que ni siquiera se conocían en la ciudad”.

Las asociaciones que hoy manejan los carnavales barriales y el corso central en el balneario turístico son dos: “Carma” y “Momo”. Tras años de arduo trabajo, consiguieron el apoyo del ente municipal de turismo y de la Provincia, dándole al festejo identidad exclusiva.

Enmascarados: Los niños (de todas las edades) se disfrazan y disfrutan del carnaval con sus padres, tíos y abuelos.
Para Arguelles las murgas son un “espacio colectivo de contención, inclusión y resistencia”. “Venganza de los pobres” nació en 1999 en la universidad, cuando él tenía apenas 23 años y en medio de un clima de marchas por algunas medidas de recorte de Ricardo López Murphy. Los universitarios decidieron expresar su postura con alegría por lo que se fueron agrupando, compraron tsurus y redoblantes y confeccionaron los trajes rojos y amarillos que hoy los caracterizan.

“´Venganza de los pobres´ surgió en medio de una sociedad desmembrada, previamente al 2001, donde estaba todo revuelto. Sin darnos cuenta, en ese contexto la murga funcionaba como un espacio de contención donde se generaban normas de funcionamiento y reglas de convivencia y como un espacio de resistencia hacia esas cosas que pasaban afuera. Así generamos nuestra propia identidad y nos convertimos en un actor social distinto y nuevo”, explicó.

De la misma manera aparecieron las murgas “Querusa la merluza” que era más teatral y “La Tribu”, que tenía una mayor connotación social. “Las tres empezaron de forma muy rudimentaria. En 1999 tuvimos dos grandes fenómenos: el último gran corso de la ciudad sobre la 9 de Julio y la aparición de las murgas como actores protagónicos dentro del carnaval”, precisó al mismo tiempo que añadió que fue recién en el 2000 cuando se hizo el primer corso formal del que participaron 24 murgas y ocho comparsas.

Los clásicos y alegres desfiles de los carnavales barriales. Del que tuvo lugar en Camet, participaron: “Transparencia” (la primera comparsa trans del país), “Mar y sierra”, “Venganza de los pobres”, “Los plagas de Camet” y “Estrella de Mar”.
“El fenómeno del carnaval en Mar del Plata es un híbrido que fue tomando gente de todos lados y que fueron dando sus aportes. Hoy, tras años de construcción, es un fenómeno genuino. Nosotros tomamos cosas de muchos murgueros, batimos todo, le pusimos arena, agua de mar y salieron las murgas marplatenses”, graficó con orgullo. Eso quedó demostrado cuando este mes las calles marplatenses se llenaron de alegría con los colores, brillos, plumas, bombos y platillos de algunas de las 23 murgas y ocho comparsas con las que hoy cuenta la ciudad balnearia.

Alegría e inclusión

Arguello acomoda las filas de niños, padres y abuelos que acupan las calles del barrio Camet en Mar del Plata. Allí se hizo uno de los tantos corsos que tuvieron y tendrán lugar durante febrero en distintos barrios de Mar del Plata. Los brillos de los trajes encandilan la vista y la sonrisas se vuelven contagiosas.

“Vino la prensa, vamos a sacarnos una foto”, le gritó a todo su equipo de “Venganza de los pobres” que va desde el año de edad hasta ancianos de 80 años con sombreros de colores. En tanto, el público aplause sobre las vallas para que comiencen los desfiles de plumas y carrozas.

“Las murgas le dan lugar a niños, adultos y ancianos. No hay ningún límite ni impedimento para participar en el carnaval. Nosotros tenemos chicos con capacidades diferentes. Lo único que hay que son ganas de participar y pasarla bien”, insistió.

Venganza de los pobres es una murga que nació en 1999 en una universidad como resistencia a las medidas de recorte de Ricardo López Murphy.
El organizador describió: “Buscamos transmitir alegría, color, música y mensajes. Creemos que la gente se acerca a vernos por la belleza de los colores y el clima festivo, pero siempre detrás tiene que haber un mensaje, lo que la murga colectivamente pretende transmitir. Hay chicos que vienen a participar desde la villa hasta de las clases más altas. Algunos para poder venir a ensayar un sábado caminan kilómetros o toman más de dos colectivos. Los corsos son un reflejo de lo que culturalmente pasa en un barrio, por eso intentamos incluir distintas ofertas locales”.

El joven no puede creer el crecimiento del carnaval en Mar del Plata y aseguró que gracias al apoyo del ente municipal de turismo y de la Provincia, hoy cuentan con seguridad en las calles donde desfilan, con baños químicos, organizadores y agentes de tránsito. “Antes el carnaval era una fiesta pagana y clandestina. Con esta institucionalidad, logramos que sea más masivo y ordenado. Eso nos hizo crecer”, concluyó.

Fuente: clarin.com