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La mejor temporada de Mar del Plata: Verano del ’87

La ciudad supo alcanzar en aquel inolvidable verano el récord en cantidad de visitantes, con más de tres millones y medio de turistas, y el récord en los teatros, superando las 750 mil entradas vendidas. 


Corría diciembre del ’86 y Mar del Plata ya comenzaba a vivir lo que sería la temporada estival más exitosa de toda su historia. Afianzada ya como la indiscutible “capital del turismo y del espectáculo”, la ciudad supo alcanzar en aquel inolvidable verano el récord en cantidad de visitantes, con más de tres millones y medio de turistas, y el récord en los teatros, superando las 750 mil entradas vendidas. Está claro que, con esas cifras, Mar del Plata se sentía más “feliz” que nunca.

Los números, sin embargo, no sólo sirven para hablar de éxitos y fracasos. También son la perfecta excusa para revivir una época de oro, en la que multitudes se amontonaban en las puertas de los teatros para ver entrar o salir, al menos por unos segundos, a los destacados artistas que elegían a la ciudad para hacer temporada. Alberto Olmedo, Jorge Porcel, Moria Casan, Susana Gimenez, Juan Carlos Calabró, eran algunos de los reconocidos rostros que ilustraban las marquesinas marplatenses. Eran tiempos donde no faltaba nadie.

Y fue sólo en ese marco que Mar del Plata pudo romper con todos los récords que se propuso. Con un Olmedo que rompía las taquillas con “El Negro no puede”, en el teatro Neptuno. En total, se vendieron 760 mil entradas, una cifra que nunca más logró alcanzar la ciudad en sus 143 años de vida. Cabe señalar, además, que la obra del capocómico rosarino significó el récord histórico de ventas en una sola temporada en la historia teatral.

Alberto Olmedo, Jorge Porcel, Moria Casan, Susana Gimenez, Juan Carlos Calabró, eran algunos de los reconocidos rostros que ilustraban las marquesinas marplatenses. 

“Fue la temporada récord. Muchas figuras coincidían en Mar del Plata al mismo tiempo”, recordó en diálogo con El Marplatense el productor Carlos Rottemberg, que enumeró: “Antes hablábamos de Porcel en un teatro, de Moria, de Susana, de Olmedo con el récord en el Neptuno; estaba Juan Carlos Calabró con Johny Tolengo, Thelma Biral que venía siempre y en ese verano hizo ‘Chispas’ con Nora Cárpena en lo que era el Teatro Astral, que hoy es el Teatro Bristol”

En este sentido, el empresario teatral, que lleva 39 años sin ausentarse en el rubro, reconoció que tres décadas atrás había menos cantidad de teatros en la ciudad. “En el Teatro Corrientes había funcionado el restaurante La Marmita, El América era un cine. En la avenida Luro, el Teatro Mar del Plata era un estacionamiento. Y el Teatro Güemes todavía no existía “, ejemplificó, y agregó: “En general, se hacían dos funciones por día: de martes a domingos, a las 21 y 23”.

Rottemberg, que en el ’87 ya había construido el Corrientes 1 y 2, transmitió cierta “nostalgia” al recordar aquella época y destacó también la “camaradería” de sus pares en ese entonces. “La noche se vivía de una manera distinta. Los actores se juntaban después de las dos funcionas a comer y a tomar algo a la madrugada en Capítulo Quinto, un local muy conocido, donde la gente del ambiente hacía la trasnoche”, indicó.

Inédito: más de tres millones y medio de turistas en un verano

Según se desprende de las estadísticas oficiales, en la temporada de 1986/87 la ciudad recibió el mayor caudal de turistas, que alcanzó los 3.558.794 visitantes. Si bien el registro es inédito, las dos temporadas siguientes también lograron superar la barrera de las tres millones de personas: en 1987/88 hubo 3.366.645 de turistas y durante 1988/89, 3.421.847 de personas.

“Fue una década de esplendor en Mar del Plata”, aseguró el actual vicepresidente del Ente Municipal de Turismo, Jorge Zanier, quien señaló: “En la década del ’80 ya empezaba a ser la época de las quincenas, en la que la gente venía por dos semanas”.

En este sentido, el funcionario remarcó a este medio los cambios de hábitos en el turista que se visibilizaron con el paso de los décadas. “Históricamente se venía a Mar del Plata por los tres meses, de mitad de diciembre a mediados de marzo. Con el tiempo, empezaron a ser 2 meses”, dijo, y al puntualizar en los últimos años, sostuvo: “Después ya se visitaba la ciudad por semana y últimamente por fines de semana”.

En sintonía con el escenario que describió Rottemberg, Zanier recordó a la ciudad en los ’80 como la “capital del espectáculo”: “Veíamos marquesinas que hasta hoy se recuerdan. Había mucha gente, mas afuera que adentro de los teatros. Se veía a muchísimas personas esperando la entrada y la salida de los artistas, a partir de las grandes figuras y los grandes elencos que había”.

“Mar del Plata estaba sola en el mapa del turismo en la Argentina”

El presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica, Avedis Sahakian, también mostró su visión de aquella época, que representaba sus primeros pasos en el sector, y no dudó en catalogarla como una de las “mejores” para la ciudad. “Recién empezábamos. Teníamos nuestro primer local en Independencia y 9 de Julio, que lo atendíamos con mi esposa, dos o tres personas más y yo durante todo el día”, recordó en primera instancia.

“Esos años fueron nuestros inicios acá. Desde aquella época, que fue uno de los mejores años, Mar del Plata ha cambiado un montón. Creció mucho y tiene aún mucho más para crecer”, sostuvo, y agregó: “El cambio es tremendo y, en comparación, las oportunidades son mayores ahora. No estábamos tan posicionados internacionalmente”.

En esta línea, Sahakian remarcó que “en aquel momento, Mar del Plata estaba sola en el mapa del turismo en la Argentina”. “Ahora, si bien es la más importante y representativa del turismo en el país, no está sola y tiene un montón de otras referencias y competidores a todos los niveles que significan mayores desafíos”, consideró.

Sobre las características del turismo de aquellos años, el empresario dijo que “venía gente con distintos poderes adquisitivos” y de “todos los niveles”: “Venía gente con distintos poderes adquisitivos. Era la mejor época del Ferrocarril. Se caracterizaba porque venia mucho turismo de todos los niveles”.

“Era una Mar del Plata diferente. Teníamos dos meses de trabajo en verano y algunos días de trabajo en invierno, y después estábamos solos. Era una ciudad completamente diferente”, señaló el reconocido empresario gastronómico, y concluyó: “Había que remarla el resto del año. Mar del Plata ya estaba cambiando de perfil y de hecho, del ’80 en adelante se transformó de una ciudad en la que sólo se consideraba la temporada, a una ciudad en la que se vive todo el año”.

Fuente: elmarplatense.com